Miraba por la ventana, miraba el reloj, volvía a mirar por la ventana y así durante todo el vuelo, estaba nerviosa, me temblaban las manos. Hacía dos años que no pisaba Londres, antes iba cada verano, allí los veranos eran mágicos, podía ser yo misma, no parar de reír eso lo echaba de menos, pero claro, ahora todo era diferente, ya no era una cría y las promesas... la promesas que hice el último verano, seguramente se las hubiera llevado el viento.
FLASH BACK:
-No llores, te voy a esperar lo que haga falta, por ti sabes que me iría al fin del mundo.
-Pero me han dicho que me voy esta noche, y me voy para no volver.
-Tranquila ¿vale?, yo te estaré esperando en nuestra pequeña casa del árbol.
-¿Me lo prometes?
-Te lo prometo.
FIN DEL FLASH BACK.
La azafata acababa de anunciar que nos faltaban cinco minutos para que el avión pisara tierras inglesas, que ilusión me hacía poder acabar ahí el instituto y pasar más tiempo con mi tía y volver a ver a todos los amigos que deje tiempo atrás.